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La Guerra Fría también estuvo presente en el I Congreso de Escritores en Lengua Española de 1979

El Régimen de Cuba y las dictaduras latinoamericanas fueron objeto de intensos debates en aquel encuentro de primeras espadas de las letras. Y en alguna ocasión la cosa se salió de madre creando verdaderos conflictos.


El I Congreso de Escritores que se celebró en Las Palmas de Gran Canaria en junio de 1979 no escapó a las tensiones de su tiempo. Aún faltaban treinta años para que empezara a caer el Telón de Acero y en Latinoamérica podías encontrar dictaduras militares amparadas por el siniestro Plan Cóndor y revoluciones de ‘izquierda’. El ‘quilombo’ se armó el 5 de junio durante la intervención del escritor y periodista cubano Carlos Alberto Montaner. La cosa tuvo su movida desde el primer día: un ultraderechista irrumpió en la Casa de Colón armado con un puño de hierro con la intención de obligar a algunos autores latinoamericanos a gritar ‘Viva España’. Una anécdota curiosa que no empañó las primeras jornadas de discusiones. Pero el día 5 tuvo lugar un encontronazo entre intelectuales que tuvo un gran eco en la prensa nacional de la época.

La ponencia de Montaner, uno de los máximos exponentes intelectuales del exilio cubano en aquellos tiempos, empezó con la ausencia de la delegación ‘oficial’ cubana pero el asunto se puso peliagudo cuando el escritor animó a los presentes a condenar al régimen cubano y al equiparar a Fidel Castro a otros dictadores de la región como Pinochet y Somoza. La discusión subió de tono y “tal alboroto se armó que las aulas vecinas dónde se analizaban otros temas se despoblaron para acudir la mayor parte de los asistentes al aula donde se enfrentaban filocomunistas con filodemócratas”, según publicaba La Vanguardia en su edición del 6 de junio. El propio Montaner, según publicaba el diario Baleares, reconocía que su ponencia era “urticante” y que “no había otra intención que la de contribuir a aclarar la enrarecida atmósfera cultural de nuestro ámbito idiomático” y que hablar de Cuba suponía “un congreso de escritores de la lengua española verdaderamente libre”.


Cambio 16 aseguraba que “en este punto del debate el I Encuentro de Escritores de Lengua Española fue un auténtico maremágnum en el que algunos escritores le gritaron al ponente, en el más puro estilo castrista, que era un agente de la CIA y otros, como el profesor Juan Marichal, intentaban poner paz gritando desolados: Por favor, no se peleen”. “Incidentes en el Congreso de escritores de Las Palmas”, titulaba el tinerfeño ‘El Día’, mientras que el periódico Las Provincias, de Valencia, aseguraba que “una ponencia sobre los intelectuales en Cuba puede disolver el Congreso de Escritores de Lengua española”. En el texto, el rotativo levantino señalaba que “Una vez debatido el tema, la normalidad volvió al congreso proponiéndose elevan al comité organizador la celebración de una sesión plenaria dedicada exclusivamente al intelectual en la revolución”.


Echar la vista atrás nos sirve para comprender la importancia y la trascendencia de aquel Primer Congreso de Escritores en Lengua Española celebrado en la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria en junio de 1979. No sólo tuvo un impacto mediático a nivel nacional e internacional (con cientos de impactos de prensa en los dos lados del Atlántico) de primer orden. Sirvió para que muchos escritores y escritoras se conectaran entre sí estableciendo relaciones de filias y fobias que se mantuvo a lo largo de las décadas.

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